'Decorado', la película de animación desde A Coruña que triunfó en los Goya: "Cuenta que solo el amor verdadero nos va a proteger de este mundo"
El director Alberto Vázquez se consolida como un referente de la animación europea al conquistar su quinta estatuilla con esta mordaz crítica a la sociedad actual

El director Alberto Vázquez con el Goya por 'Decorado' en su vivienda de A Coruña / Casteleiro
El pasado sábado, el cine español volvió a rendirse ante la imaginación desbordante y oscura de Alberto Vázquez. Con su quinto Goya bajo el brazo, esta vez por el largometraje Decorado, el director coruñés se consolida no solo como un referente de la animación europea, sino como un autor con una voz política y estética inconfundible. Vázquez no hace dibujos para niños; construye espejos deformantes donde la sociedad contemporánea se ve reflejada en su forma más cruda, protagonizada por animales antropomórficos que habitan mundos de una belleza tan técnica como desoladora.
Recibir un premio de la Academia ya no es una novedad para él, pero el sabor de este quinto "cabezón" tiene un matiz diferente, más pausado y compartido. "Ilusión hace, aunque no como el primero (ríe), que es la novedad", confiesa el director. Para Vázquez, el galardón es, sobre todo, una herramienta para dar visibilidad a la obra: "El Goya es importante para el equipo, la animación es un trabajo profundamente colectivo. Para la película también es importante porque se vuelve a hablar de ella, se vuelve a promocionar y ahora que está en Movistar se puede ver de una forma fácil. La película no lleva tanto tiempo, aún le queda camino por delante, así que es una buena promoción".
Una odisea de 14 años: del cómic a la pantalla
La historia de Decorado es una carrera de fondo que comenzó en 2011, cuando Alberto, dibujante de cómic, empezó a trazar unas historietas cortas en papel. Aquello derivó en un cortometraje homónimo en 2016 que ya cosechó otro Goya, pero la ambición de convertir ese universo en un largo fue un proceso orgánico y, por momentos, accidentado. "Esto empezó por una serie de historietas de cómics que yo hacía. Después del corto no pensé en hacer película, pero conocí a Xavi [Manuel Ruiz], guionista de la cinta, y tuvimos la idea de hacer una serie. Lo intentamos vender pero la cosa no salió adelante", relata. Sin embargo, en la animación nada se desperdicia. "Habíamos hecho tramas de capítulos, sinopsis y todo, así que lo aprovechamos para hacer la película. Al final todo ha sido un proceso de 14 años".
Ese tesón es el que ha permitido que la animación española viva lo que se podría catalogar de 'edad de oro' —con victorias en los Goya para cintas adultas en los últimos años como Unicorn Wars, dirigida también por el coruñés, Robot Dreams, que además llegó a los Oscar, y Mariposas Negras —, aunque Vázquez prefiere ser cauteloso con las etiquetas. Reconoce que el volumen ha crecido de forma exponencial: "La animación ha mejorado mucho desde que empecé. Antes igual se hacían dos o tres pelis al año y 15 cortos, y ahora se producen 50 cortos o más y 8 o 9 pelis". No obstante, el director pone el dedo en la llaga sobre la precariedad del sector y la brecha con el cine de imagen real. "Aún falta mucho para equipararnos. Este es un sector desprotegido, no hay convenios, cada persona negocia lo que puede. Para un director de animación es difícil ganar [el Goya a Mejor Película]; nosotros somos pocos del gremio, el resto no vota a la animación y prácticamente lo veo imposible".

RAC
Cine desde la periferia
A pesar de su proyección internacional, Alberto Vázquez sigue apostando por A Coruña como su centro de operaciones. Decorado es una coproducción que suma fuerzas de Galicia, el País Vasco, Extremadura y Portugal, una estructura necesaria porque, como él mismo dice, "hacer animación es caro y tienes que coproducir, lo hace todo el mundo".
En su oficina coruñesa, junto a la directora de animación Pamela Poltronieri, ha coordinado a un ejército de artistas para dar vida a este mundo distópico. "A Coruña siempre ha sido mi centro de trabajo, no me quiero ir a Madrid ni a París. Es bueno hacer cine desde la periferia y dar trabajo aquí", afirma con orgullo. Para él, el apoyo de instituciones como la Axencia Galega das Industrias Culturais (Agadic) y la TVG es vital porque "se reinvierte en gente de aquí". Además, reivindica el sector como una pieza clave de la economía moderna: "La animación es un arte, pero también es una industria que da puestos de trabajo. Tiene que ver con la industria del videojuego actual, es un sector interesante que se debería proteger".

El director Alberto Vázquez Rico posa tras recibir el Goya a Mejor Película de Animación por 'Decorado''. / LORENA SOPENA
La fábula como bofetada de realidad
En Decorado, Vázquez retoma sus temas fetiche: el existencialismo, la alienación y una crítica feroz al capitalismo. A pesar de que la semilla se plantó hace más de una década, el mensaje resuena hoy con más fuerza que nunca. El director traza paralelismos con clásicos de la distopía como 1984, Un mundo feliz o incluso cintas como El show de Truman. "El miedo al cambio, a la tecnología, las relaciones superficiales, la hiperconectividad... son cosas globales”, explica.
A través de sus animales, que parecen sacados de un cuento infantil pasado por el filtro de una pesadilla, Vázquez lanza un mensaje de esperanza entre la desolación: "La película dice que solo el amor verdadero de algunas personas es lo que nos va a proteger de este mundo tan rápido, tan lleno de ruido y a veces tan lleno de injusticias. Las relaciones de verdad, no las superficiales". Esta dualidad estética es su firma personal. El espectador entra atraído por la forma y sale noqueado por el fondo. "Igual la gente piensa que va a ser bonita e infantil por la estética, pero luego le pegas una leche por el mensaje contemporáneo y duro. Shockea mucho al espectador y es parte de mi juego".
Un futuro entre el algoritmo y el barbecho creativo
Con la victoria en los Goya, muchos podrían pensar que el ciclo de Decorado termina, pero Vázquez mira hacia los festivales internacionales y la carrera hacia los Premios del Cine Europeo y los Oscars. Sin embargo, la industria está cambiando y él lo sabe. En un mundo dominado por algoritmos y grandes estudios, el director coruñés apuesta por tener un sello propio. "Esta es una película de cine independiente que no puede competir con Sony ni con Pixar. Ahí está nuestra fuerza, en la forma de hacer un cine diferente".
¿Y qué sigue para el hombre de los cinco Goyas? De momento, silencio y reflexión. Vázquez se muestra preocupado por el cambio de paradigma tecnológico que acecha a los creadores. "Quiero ver qué va a ocurrir con la industria, con la IA... necesito tiempo para saber si volver a mi vida de dibujante de cómics, hacer otra peli o hacer otra cosa. La creatividad es como un campo de abono, necesitas parar una temporada para que te vuelva la energía".
Antes de ese retiro temporal, el director invita a todo el mundo a asomarse a su Decorado en Movistar o el próximo día 11 de marzo en Afundación en el arranque del festival Imaxinaria que el mismo dirige. "Es una película diferente que es un espejo de nuestra sociedad actual. Es bonita a nivel técnico y visual, pero también una cinta tradicional, animada frame a frame. Merece la pena verla en una pantalla grande si se puede, si no, en tu casa con tu pantalla de 50 pulgadas (ríe)".