La enfermedad renal entra en la agenda global
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Opinión

La enfermedad renal entra en la agenda global

A pesar de que afecta a millones de personas en el mundo, durante años, la enfermedad renal ha sido una gran desconocida. Avanza de forma silenciosa, suele diagnosticarse tarde y, sin embargo, tiene un enorme impacto en la salud, la calidad de vida de las personas afectadas y en la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. Por eso, que hoy la salud renal empiece a ocupar el lugar que merece en la agenda internacional es una noticia que no pasa desapercibida.

El pasado 15 de diciembre, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó una nueva Declaración política sobre enfermedades no trasmisibles (ENT) y salud mental que, por primera vez, incluye de forma explícita la enfermedad renal. Este reconocimiento supone un paso decisivo para visibilizar una patología estrechamente relacionada con otras enfermedades no transmisibles como la diabetes, la hipertensión arterial o las enfermedades cardiovasculares.

No ha sido un hecho aislado. También en 2025 se ha producido otro logro fundamental: la aprobación de la resolución de la OMS sobre salud renal, que reconoce oficialmente la ERC como un problema de salud pública global y anima a los gobiernos a desarrollar estrategias nacionales para prevenirla, detectarla de forma temprana y garantizar la atención integral y equitativa.

Desde Fundación Renal Española valoramos muy positivamente que tanto Naciones Unidas como la OMS hayan dado estos pasos. Pese a que mi incorporación a esta organización es muy reciente y que mi conocimiento de la realidad de la enfermedad renal está aún en construcción, he comprendido la magnitud del desafío que tenemos por delante. La ERC no afecta solo a la función de los riñones, condiciona la vida cotidiana de quienes la padecen y de sus familias y supone una carga creciente para los sistemas de salud si no se aborda de forma anticipada.

Ahora bien, el verdadero desafío comienza tras la aprobación de estas resoluciones. Las declaraciones internacionales solo tienen sentido si se traducen en acciones reales. Este momento histórico requiere pasar de las palabras a los hechos. Y en salud renal, esas acciones deben centrarse en tres aspectos clave: prevención, diagnóstico precoz y acceso equitativo a los tratamientos.

El diagnóstico temprano es esencial para frenar la progresión de la enfermedad y evitar llegar a fases avanzadas en las que se requieren tratamientos complejos. El acceso equitativo es una cuestión que no puede depender del código postal o de la situación económica.

El pasado año 2025 ha marcado, sin duda, un antes y un después para la visibilidad de la salud renal a nivel internacional. Convertir este reconocimiento en mejoras reales para las personas con enfermedad renal es ahora una responsabilidad compartida de administraciones, profesionales sanitarios, entidades y organizaciones.

Asumir este reto desde una organización con más de cuarenta años de historia como Fundación Renal Española supone una enorme responsabilidad y, al mismo tiempo, una oportunidad para seguir avanzando sobre el legado construido. Llego con respeto, con ganas de aprender y con la firme convicción de que una mirada fresca puede sumar a la experiencia acumulada. En todo lo que hacemos, ponemos a los pacientes y sus familias en el centro, impulsando soluciones innovadoras, fomentando la colaboración y generando impacto real, duradero y equitativo en su vida y bienestar.

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