El alquiler de temporada devora al convencional en A Coruña: el dueño de un segundo sin ascensor en Os Mallos pide 1.800 euros al mes
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El alquiler de temporada devora al convencional en A Coruña: el dueño de un segundo sin ascensor en Os Mallos pide 1.800 euros al mes

La fórmula se emplea para estudiantes o empleados de auxiliares de Repsol o Inditex, pero también la usan propietarios para evadir el límite de precios, y la mayoría de anuncios reclaman mil euros mensuales o más

Barrio de Adormideras

Barrio de Adormideras / Iago Lopez / LCO

A Coruña es una zona de mercado residencial tensionado, y los propietarios de pisos en alquiler tienen importantes limitaciones a la hora de establecer el precio que piden por sus viviendas. Si ya hay un arrendamiento en vigor, tienen que mantener la renta, o aplicar pequeñas subidas en casos contados. Si son grandes propietarios, o sacan un piso al mercado que no había estado arrendado en los últimos años, tienen que ajustarse a los precios que marca el Estado. Pero, aunque hay iniciativas para corregirlo, la ley no establece limitaciones si lo que se alquilan son habitaciones, o si el arrendamiento es de temporada, es decir, por un plazo definido y ligado a una circunstancia. Esta última modalidad se está comiendo el mercado: de las 326 ofertas de alquiler que se podían ver este martes en Idealista, 121 son de temporada, y los precios, libres, se disparan.

Así, no hay pisos en arrendamiento de temporada por menos de 500 euros, y un total de 70, casi el 58%, salen a alquiler por 1.000 euros o más. En las ofertas del mercado convencional la proporción baja al 44,6%. Entre las ofertas más baratas se puede encontrar un estudio en Visma, un bajo sin ascensor de 41 metros cuadrados construidos cuyo propietario pide 500 euros.

Las más caras sobrepasanpor mucho las posibilidades de una familia normal. Un apartamento de la zona de Juan Flórez , con una sola habitación, se alquila por 3.000 euros, y un ático con garaje de la zona de Zalaeta, de 130 metros cuadrados, por 2.800. Por un segundo sin ascensor de Os Mallos, de cuatro habitaciones, se piden 1.800 euros, y otro de similares características, en A Falperra, se pone a alquiler para estudiantes por 1.680 euros.

«Argucias legales»

El tasador coruñés Rubén González señala que cuando hace valoraciones de viviendas no suele realizar estudios de alquiler, algo que «es más habitual en naves o locales», pero sí indica que, como efecto de la zona tensionada, la gente que compra pisos para invertir «no está adquiriendo en A Coruña, se van al extraradio, o a Ferrol, donde no tienen limitación» de precios. Y en la ciudad «el problema que te encuentras es que no está regulado el mercado de temporada y alquiler de habitaciones», lo que permite a propietarios «una vía de escape».

«La gente no quiere alquilar y que le digan por cuánto, así que se busca la manera» de evadir las limitaciones, con «argucias legales como alquiler por tres meses, cobrar comunidad o garaje aparte», resume el experto, y otros prefieren «dejar viviendas vacías a que le digan cuánto tiene que cobrar». González reclama dar una «solución en conjunto» al problema de la vivienda, pues con la zona tensionada «bajas un poco el precio del alquiler pero estás reduciendo la oferta», algo que reflejan los datos de la Xunta.

Pedir 400 euros por habitación, «habitual»

Y los huecos de la normativa permiten seguir subiendo las exigencias en el mercado de temporada. «La mayoría de los precios los están poniendo los propietarios, no las inmobiliarias», señala Mirko Sanhueza, agente de Urbeko Inmobiliaria, que añade que intenta «bajar precios, porque de lo contrario no alquilaríamos». En los últimos años, señala, se ha vuelto «norma habitual» el cálculo de pedir 400 euros por habitación, y muchos trabajadores optan por vivir en un cuarto porque arrendar un piso ellos solos se ha convertido en un «lujo». Y ahora, el mercado está saliendo del arrendamiento tradicional, señala Sanhueza: en años pasados hacia el piso turístico, y ahora hacia el de temporada.

Este, señala el agente de Urbeko, tiene como clientes clásicos a los estudiantes o a las personas que se desplazan a la ciudad para trabajar una temporada o hacer un curso, pero también hay nómadas digitales y «un gran porcentaje de pisos grandes, de tres y cuatro dormitorios, alquilados por empresas auxiliares de grandes compañías como Inditex o Estrella Galicia», que los emplean para albergar a empleados que llegan a A Coruña para realizar un proyecto. «Cuando se hacen paradas en la refinería hay mucha empresa auxiliar, con empleados como caldereros, soldadores u operarios de maquinaria pesada que cogen un piso seis meses, y eso sube los precios: si estaba a mil al mes, pasa automáticamente a 1.300 o 1.400», indica Sanhueza, que reclama actuaciones de las administraciones públicas y «un poquito» más de seguridad para los propietarios para subir la oferta de pisos.

Una «eiva normativa»

Para la presidenta de la delegación coruñesa del Colexio de Arquitectos de Galicia (COAG), Ruth Varela, para solucionar el problema hay que regular «a favor do dereito á vivenda e non a favor da especulación». La posibilidad de evadir la limitación de precios a través de los alquileres de temporada y por habitaciones «é un caso moi claro dunha eiva normativa deseñada para deixar aos actores especulativos o oco perfecto». En el caso de estos arrendamientos, además de evadir la limitación de precios, «tampouco se lles aplica a prohibición de cargar no inquilino os honorarios da axencia».

Varela insiste en que estas cuestiones «teñen que ser corrixidas para evitar que este defecto da norma se convirta na trampa perfecta para burlar a lei» y frenar el «transvase» de alquileres desde el mercado convencional. Para evitarlo, indica, bastaría con un cambio de la Ley de Arrendamientos Urbanos, modificando el artículo en el que están incluidos los alquileres de habitación y de temporada.

Es una medida «urxente», insiste, a la que también habría que incorporar otras como «evitar a compra especulativa artellando mecanismos para que a vivenda deixe de ser un activo financeiro» y prohibiendo que se pueda comprar un piso «para especular, en lugar de para vivir nela, tal e como se está propoñendo en Cataluña e se está facendo xa en varios países europeos». El Parlament de Cataluña aprobó medidas para equiparar los alquileres de temporada y por habitación al convencional, y el Congreso tramita una proposición no de ley en ese sentido.

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