Adiós al histórico Mesón Á Rúa de A Coruña tras 70 años: la familia transforma el local de Pedralonga en La Celestina
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Adiós al histórico Mesón Á Rúa de A Coruña tras 70 años: la familia transforma el local de Pedralonga en La Celestina

O novo establecemento, que abrirá este 3 de novembro, será unha cafetería para familias e amantes do fútbol e estará dirixida polo xenro do antigo propietario

O local repartirá 15 cafés gratis ao día durante a súa primeira semana de percorrido para celebrar a apertura

Damián Tudoli y Tania Pumares, con su hija, y, delante, el personal que trabajará en La Celestina.

Damián Tudoli y Tania Pumares, con su hija, y, delante, el personal que trabajará en La Celestina. / Carlos Pardellas

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Ía camiño de iniciar a súa oitava década na Coruña, pero non puido ser. O Mesón Á Rúa pechou as súas portas e Pedralonga quedouse orfo daquel famoso menú do día que José Antonio Pumares despachou durante anos no negocio que iniciaran os seus pais.

O local, que abrira as súas portas en 1956, converterase desde este martes, 3 de novembro, nunha cafetería pensada para familias e amantes do fútbol. Chamarase A Celestina e cambiará os primeiros e segundos por almorzos e merendas -o menú era "demasiada carga"-, aínda que gardará un rescoldo dese establecemento ao que tantas xeracións de coruñeses han ir para encher o estómago.

E é que é o xenro de Pumares -Damián Tudoli- o que decidiu acudir ao rescate do número 31 da Avenida de Pedralonga tras a xubilación do seu sogro. "Agradézolle moito queira seguir co proxecto, porque me daría pena que pechase sen máis. Eu teño outro traballo e non era capaz de asumilo neste momento, pero el tirou para diante e dixo: 'Inténtoo eu'", conta Tania, a filla de José Antonio.

El nuevo equipo que trabajará en La Celestina.

El nuevo equipo que trabajará en La Celestina. / Carlos Pardellas

Aunque Tudoli no estará tras la barra y lo trabajarán hosteleros especializados, sí será "la mente de La Celestina", que permanecerá así, de algún modo, 'en casa'. Para Tania no podría ser de otra forma. "Yo viví en el bar toda la vida, todos los vecinos me han visto crecer. Ahora tenemos un bebé y queremos que vea que sus padres se esfuerzan por mantener la tradición familiar", indica.

Así será La Celestina, "un punto de encuentro" para no tener que "salir del barrio"

El nuevo local de Tudoli nace con la intención de ser "un punto de encuentro para todo el mundo", en el que poder reunirse "sin tener que salir del barrio". Porque Pedralonga, dicen, ha cambiado mucho desde la niñez de Tania, cuando "40 personas" se juntaban "cada mediodía" en Á Rúa para meterse entre pecho y espada los contundentes platos de su padre.

"Cuando yo nací todo era campo y ahora hay mucha gente. Yo tengo amigas aquí de toda la vida y tenían ganas de algo distinto", dice la mujer del actual propietario, que aguarda con expectación el recibimiento de La Celestina.

Para animar la apertura, entre el 3 y el 9 de noviembre la nueva cafetería de Pedralonga regalará 15 cafés diarios a los primeros clientes que crucen bajo un letrero que, apunta Tania, esconde mucho sentimiento. Como Á Rúa ya no iba a ser un mesón "y había que cambiarle el nombre", pensó en su abuela Celestina Martínez, que lo fundó junto a su abuelo [Gabino Pumares]. "Tanto ella como mi madre son mujeres fuertes que ha tenido el negocio, pero antes no se le daba valor a la mujer trabajadora", explica la hija de Pumares.

Del mismo modo se ha bautizado el que promete convertirse en uno de los productos estrella del local, una pinsa "con productos gallegos" que relucirá en más de una mesa cuando empiece a avanzar la tarde. En esa franja habrá meriendas y propuestas de "afterwork" con ibéricos, mientras que las mañanas se dedicarán tanto a desayunos "takeaway" como a otros "más gourmet".

Además de ser un sitio para desayunar o merendar en Pedralonga, la cafetería organizará eventos infantiles, talleres y actuaciones musicales. Será una nueva etapa muy distinta a la de sus padres y sus abuelos, aunque los consejos de José Antonio estarán muy presentes tras la barra con el fin de que el negocio prospere.

Cuenta su hija que el antiguo hostelero, que llevó Á Rúa desde 1985, no ha dudado en compartir algunas de las lecciones que aprendió durante los más de 40 años que abrió y bajó la verja. Tania se los sabe de memoria: la importancia del trabajo, centrarse "mucho en el cliente" y asegurarse de que La Celestina sea "un sitio cómodo". Ahora solo queda ponerlo en práctica.

Un traspaso complicado

Montar la nueva cara de Á Rúa no se ha sido una tarea sencilla. Todo comenzó con el susto que Tania se llevó en la comida familiar, cuando José Antonio anunció la noticia: se jubilaba.

"Soltó la bomba de que se retiraba y no nos lo esperábamos. Siempre pensamos que se quedaría más allá de los 65 años", asegura la hija, que lo vio trabajar incansablemente "de lunes a domingos" y de "siete de la mañana a diez de la noche".

Para el nuevo dueño, al vértigo de coger el testigo se ha sumado la burocracia de un traspaso que, asegura, las entidades públicas no ponen nada fácil. "Hemos tenido trabas a algún procedimiento administrativo que nos ha hecho pensárnoslo dos veces y eso me da pena. La administración local tendría que reducir esa carga, porque asusta. Tengo amigos que son pequeños emprendedores y también me lo comentan", apunta Tania.

Aun con obstáculos y burocracia, la pareja está ocupada estos días con los últimos flecos y parece que, con todo, La Celestina será una realidad. El próximo martes se empezará a escribir un nuevo capítulo en este rincón de Pedralonga que, con un lavado de cara y José Antonio ya solo como cliente, espera convertirse en un nuevo refugio para el barrio.

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