Cazadores profesionales de Galicia contra el jabalí: Unións Agrarias pide a la Xunta un «dispositivo estable» contra la superpoblación y el riesgo de la peste porcina
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Cazadores profesionales de Galicia contra el jabalí: Unións Agrarias pide a la Xunta un «dispositivo estable» contra la superpoblación y el riesgo de la peste porcina

Propone pasar de la caza social a actuar mediante empresas profesionalizadas con una zonificación y plantea un plan piloto en cuatro meses

Una piara de jabalíes, en el monte.

Una piara de jabalíes, en el monte. / JARC

Elena Ocampo

Unións Agrarias (UUAA) propone a la Xunta un giro de modelo en el control del jabalí en Galicia: pasar de depender casi en exclusiva de la caza social a habilitar un «dispositivo profesional estable» —con personal propio, una empresa pública como Seaga o mediante subcontratas— capaz de actuar allí donde las cuadrillas no llegan. El sindicato vincula esta necesidad a un doble frente: la superpoblación y el riesgo de que la peste porcina africana (PPA) —sin vacuna autorizada a día de hoy, según recordó— se expanda si entra en la fauna salvaje.

La propuesta, presentada en rueda de prensa por Jacobo Feijóo (Desarrollo rural) y Félix Porto (vicesecretario xeral), parte de un calendario: UUAA plantea que el plan pueda estar articulado en un plazo «razonable» de cuatro meses, con la posibilidad de una experiencia piloto previa para ensayar métodos y logística. El objetivo sería implantar un protocolo único dirigido por la Xunta, con una idea central: zonificar el territorio por niveles de riesgo y fijar cupos de reducción de población en las áreas prioritarias, especialmente aquellas con mayor concentración de explotaciones porcinas.

Fallos de bioseguridad

Según los datos aportados por el sindicato, Galicia cuenta con cerca de 1,5 millones de cabezas de porcino en 2.200 explotaciones, de las que unas 1.200 son profesionales. El sector mueve 760 millones de euros y mantiene unos 5.000 empleos directos, además de exportar alrededor de 90 millones. «Puede llegar en cualquier momento», advirtieron, aludiendo a fallos de bioseguridad y a la posibilidad de entrada del virus por restos de comida o vehículos mal desinfectados, sin necesidad de una expansión «como mancha de aceite». UUAA subraya que, si Galicia demuestra medidas preventivas y control, sería más fácil regionalizar un eventual brote y evitar el bloqueo total de la comercialización.

El sindicato insiste en que el jabalí es hoy un problema incluso antes de la PPA: por siniestralidad vial, por daños al agro y por impactos en ecosistemas. En 2025 se registraron 4.080 accidentes con jabalí, «más de 10 al día», con 71 víctimas con daños personales y un coste económico cercano a seis millones de euros en indemnizaciones, según las cifras expuestas. En agricultura, los avisos por daños pasaron de 3.022 en la campaña 2018-2019 a 4.600 el último año citado. La Xunta dedica, siempre según UUAA, unos 4 millones anuales a paliar daños y 250.000 euros a prevención, pero el sindicato sitúa el coste real en el entorno de 12 millones, y eleva a 15 millones los daños en explotaciones agroganaderas.

Medidas no cinegéticas

En ese contexto, UUAA sostiene que la caza social es «imprescindible», pero ya no basta. Alegan que hay menos cazadores, con un relevo generacional insuficiente, y que incluso medidas extraordinarias como la «emergencia cinegética» apenas habrían elevado las capturas un 1,2%. Por eso, el plan propuesto establece dos pilares: primero, caza cinegética con cupos anuales intervenidos, hasta donde alcance; y, segundo, medidas complementarias «no cinegéticas» cuando no se cumplan los objetivos.

En esa segunda fase entraría el dispositivo profesional: sistemas de captura más eficaces, como grandes jaulas capaces de atrapar unidades familiares completas —frente a jaulas pequeñas que los animales aprenden a esquivar— y métodos de control en condiciones de seguridad en zonas sensibles, incluidas áreas periurbanas o próximas a vías de comunicación. En la comparecencia se citó la disponibilidad de empresas con visión nocturna y tecnologías para mejorar la eficacia, incluso herramientas basadas en inteligencia artificial para caracterizar manadas y optimizar capturas. La demanda final del sindicato es que la Xunta asuma el mando, coordine a las áreas implicadas —sanidad animal, medio ambiente y tráfico— y despliegue un plan preventivo antes de que el problema, advierten, «se agrave» y cierre la puerta a una regionalización que salve al sector.

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