600 años de historia compartida: la labor de la Fundación Secretariado Gitano en A Coruña
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600 años de historia compartida: la labor de la Fundación Secretariado Gitano en A Coruña

La Fundación Secretariado Gitano celebra los 600 años del pueblo romaní en España con actividades en A Coruña. Lucha por visibilizar la realidad de la comunidad gitana a través de programas de educación, igualdad, empleo y vivienda

Personal de la Fundación Secretariado Gitano en la Filmoteca de Galicia, en A Coruña: Gonzalo Montaño, Chenoa Suárez e Isabel Suárez.

Personal de la Fundación Secretariado Gitano en la Filmoteca de Galicia, en A Coruña: Gonzalo Montaño, Chenoa Suárez e Isabel Suárez. / Carlos Pardellas

A Coruña

Seis siglos de historia compartida y, sin embargo, a la cultura romaní la rodea un halo de desconocimiento, prejuicios y desconfianza. En 2025 se cumplieron exactamente 600 años de la llegada del pueblo gitano a la península ibérica. "Entraron el 12 de enero de 1425, según el primer registro histórico que existe sobre un grupo de gitanos que llega a la península. Entraron por el Reino de Aragón, visitaron al rey Alfonso V de Aragón y le solicitaron permiso, porque iban en peregrinación a Santiago de Compostela", explica el responsable de promoción cultural de la Fundación Secretariado Gitano, Gonzalo Montaño.

Para celebrar estos seis siglos de influencia romaní, la Fundación ha organizado diversas actividades en todo el territorio español. A Coruña —ciudad en la que la institución trabaja desde 2012— se sumó el 21 de mayo a la conmemoración con la proyección de Pendaripen, un documental de Alfonso Sánchez sobre la historia del pueblo gitano, con un posterior coloquio. "Estamos reivindicando que se conozca la cultura y el devenir del pueblo gitano", declara Montaño.

Una parte importante de esa reivindicación radica en los centros educativos. "En los colegios, los niños estudian la cultura árabe en España, la cultura judía, los godos, los celtas... Sin embargo, no hay menciones del pueblo gitano, y lleva 600 años viviendo aquí. A lo que voy es que hay un gran desconocimiento, y ese es uno de los motivos por los que los niños gitanos no se sienten identificados con una escuela que no es inclusiva con ellos mismos", añade Montaño.

La razón de ser de la Fundación es reconocer el papel de la cultura romaní en la historia nacional. "Es imprescindible comprender que la cultura gitana es una de las partes esenciales de la cultura española; no se entendería la cultura española sin la cultura gitana. La cultura gitana forma parte del idioma, en la forma de entender la vida, en la forma de entender la gastronomía, el arte, la música", expone Montaño.

Una actuación transversal

La Fundación Secretariado Gitano tiene presencia en 82 sedes y 90 localidades de España, con diferentes líneas de actuación. "Trabajamos por la igualdad de derechos y de oportunidades del pueblo gitano", resume Montaño. En el territorio gallego, se encuentran en A Coruña, Santiago, Lugo, Pontevedra, Ferrol, Ourense y Vigo. A través de diversos programas como Acceder, Promociona o Calí, atienden al aspecto educativo, al empleo, a la igualdad de trato, a la situación de las mujeres gitanas, a la vivienda y a la salud.

En el proyecto Calí se centran en el proceso de empoderamiento de la mujer romaní. "Se trabaja toda la parte de conocerse a ellas mismas, de participación social y ciudadana, también una formación laboral, con prácticas en empresa...", explica la coordinadora de la Fundación en A Coruña, Isabel Suárez. El objetivo es que las usuarias puedan incorporarse al programa de empleo, Acceder. "De las 31 mujeres que tuvimos el año pasado, cuatro retomaron sus estudios, están preparando el graduado en la ESO", comenta Suárez.

La función principal del área de cultura, de la que se encarga Montaño, es "acercar la cultura general a las personas gitanas y, por otro lado, acercar la cultura gitana a la cultura general", trabajando por el "conocimiento y reconocimiento" del pueblo romaní. "Nosotros creemos que la cultura es una de las llaves que posibilitan una mejor interculturalidad, una mejor convivencia y una mejor inclusión social", declara Montaño.

Datos preocupantes

En la página web de la Fundación pueden encontrarse estudios en los que se analiza la situación del pueblo gitano en la península. Según el XXI Informe Anual Discriminación y Comunidad Gitana (2025), en 2024 se recogieron 399 casos de discriminación contra personas gitanas. El antigitanismo puede materializarse de distintas maneras, desde los estereotipos y prejuicios hasta los discursos de odio y la exclusión estructural. Por eso, la Fundación cuenta con un programa de igualdad de trato. "Consiste en luchar contra la discriminación y los delitos de odio. Está formado por 12 abogados y abogadas repartidos por toda España, uno por cada comunidad autónoma. Todos gitanos y gitanas", retrata el técnico de igualdad de trato de la Fundación en Galicia, Javier León.

En 2025 registraron más casos de discriminación que en 2024, pero el aumento de esta cifra no solo se debe a un crecimiento real, sino también a un mayor nivel de concienciación entre la población romaní. "Cuanto más se denuncia y cuanta más visibilidad, más casos empiezan a salir. Y, aun así, sigue habiendo muy poca denuncia. Entonces, en ese sentido, aún hay mucho trabajo que hacer, pero poco a poco vamos mejorando", expone León.

Pese a una mayor concienciación, siguen siendo pocas las personas que deciden seguir hasta el final con las estrategias que se les ofrecen para proteger sus derechos. "Esto es así porque es un proceso duro, es un proceso largo. Evidentemente, muchas veces la gente prefiere pasar página y olvidar", ilustra León. El trato desigual existe en diversos ámbitos —educación, empleo, vivienda, servicios—, aunque el más "sangrante" es en el de vivienda. "El tema de la vivienda es un problema a nivel nacional, y esto se agrava cuando encima se está racializado", explica León. Frente a la segregación, la Fundación ofrece asesoramiento y una atención a víctimas de discriminación, "desde el principio hasta el final", de manera completamente gratuita.

En el ámbito educativo, seis de cada diez jóvenes gitanos no completan la educación obligatoria. Detrás de esta cifra se esconden varios factores, según Montaño, "sobre todo una falta de referentes cercanos". La tasa de paro de la población gitana es del 52%, el triple que la de la población general. "Está todo ligado", aclara Montaño. El informe La mirada social sobre el pueblo gitano en España (2025), arroja luz sobre una verdad incómoda: al 40% de las personas encuestadas no le gustaría que su hijo o hija tuviera una pareja gitana. "[La romaní] sigue siendo una de las culturas más discriminadas, y con las acciones de una persona se juzga a la comunidad entera. Es como un efecto multiplicador", informa la coordinadora de la Fundación en A Coruña.

Prisma de género

"Nosotras vivimos una discriminación por mujeres y por gitanas", explica Chenoa Suárez, profesora de apoyo de la Fundación en A Coruña. Ante la pregunta de qué es imprescindible comprender del pueblo gitano, responde con sencillez: "Somos diferentes, cada uno de su padre y de su madre. Tienen que entender que tenemos todos las mismas bases, pero yo, por ejemplo, tengo el pelo rojo, tengo piercings, tengo tatuajes, y sigo siendo gitana", relata.

Esa doble discriminación —por mujeres y por gitanas— se traduce en una mayor dificultad para conseguir cosas básicas. "Llevamos muchas cosas a cuestas: nos cuesta más conseguir una diplomatura, nos cuesta más salir adelante, nos cuesta más salir de nuestra familia. Al fin y al cabo siempre estamos entre dos aguas", relata la profesora, quien añade que, muchas veces, conocidas suyas le confiesan sentir miedo de decir que son gitanas. "Yo les pregunto por qué, y me dicen: 'porque tengo miedo de esos prejuicios que tenemos encima y que se olviden de que soy persona'".

Las labores de Suárez en la Fundación consisten en ayudar a los niños a estudiar y a hacer los deberes, pero ella se implica más allá. "Me implico mucho más porque me implico con las familias, porque las conozco, me implico con los niños porque son gitanos...", comenta. En un coloquio del 21 de mayo reflexionó sobre lo que pasaría si sus alumnos gitanos conocieran su propia historia. "Cambiarían muchas cosas, porque todo el que no conoce su historia está condenado a repetirla", manifiesta.

Expuso, también, la evolución del pueblo romaní en España, con sus luces y sus sombras. "Hablé de todo lo que hemos sufrido, de todo lo que hemos aguantado, de todos los avances que hemos hecho, de todo lo que hemos luchado, porque, al fin y al cabo, seguimos aquí después de 600 años. Yo lo que quiero conseguir es que mis alumnos se sientan orgullosos de lo que son, porque quien conoce sus raíces es feliz", resume.

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